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Blog de Neura · Industria textil y moda

Exportaciones −8 % y la mitad en un solo país: el costo de depender de Estados Unidos

Las exportaciones peruanas de textil y confecciones cayeron 8 % en el primer trimestre de 2026 y Estados Unidos, que concentra el 49.8 % de los envíos, retrocedió 12.3 %. Desde el 24 de julio rige además un arancel adicional de 12,5 %. Qué significa esa concentración para un confeccionista y qué se puede hacer con ella.

Equipo Neura · 14 de setiembre de 2026 · 8 min de lectura

Entre enero y marzo de 2026 las exportaciones peruanas de textil y confecciones sumaron US$ 389 millones, frente a los US$ 424 millones del mismo trimestre de 2025: una caída de 8 %.[1] El dato incómodo, sin embargo, no es la caída. Es que dentro de ese total más chico Estados Unidos siguió concentrando el 49.8 % de los envíos, y fue justamente ese destino el que más retrocedió: 12.3 %, de US$ 221 millones a US$ 194 millones.[1] Desde el 24 de julio de 2026, además, buena parte de los productos peruanos que entran a ese mercado paga un arancel adicional de 12,5 %, que reemplazó al 10 % vigente hasta esa fecha.[3][4] La concentración dejó de ser un rasgo del sector para convertirse en su principal factor de riesgo.

El trimestre, destino por destino

El reporte de ADEX permite leer el trimestre sin promedios: quién cae, quién crece y cuánto pesa cada uno. El Perú despachó textiles y confecciones a 80 mercados, cuatro más que en el mismo período de 2025, y aun así la mitad del valor se fue a un solo país.[1][6]

DestinoVariación Q1 2026Valor / peso
Estados Unidos−12.3 %US$ 194 MM · 49.8 % del total
Brasil+21 %Segundo destino, alrededor del 7 % del total
China+10 %Dentro de los diez principales
Chile+3 %Dentro de los diez principales
Colombia−30 %Mayor caída del top 10
Alemania−23 %Dentro de los diez principales
Italia−12 %Dentro de los diez principales
Canadá−9 %Dentro de los diez principales
Ecuador−5 %Dentro de los diez principales
Total−8 %US$ 389 MM · 80 mercados

Participaciones y variaciones según ADEX; el peso de Brasil proviene de una declaración gremial posterior. [1][5][6]

Los cinco productos más exportados del trimestre fueron t-shirts de algodón (US$ 47.3 millones), t-shirts de algodón de un solo color (US$ 41.3 millones), fibra de alpaca (US$ 27.8 millones), camisas de fibra sintética (US$ 17.1 millones) y camisas de algodón de un solo color (US$ 15.9 millones).[1] Es una canasta corta y expuesta: los dos primeros renglones son básicos de algodón, exactamente la categoría donde un arancel adicional pesa más sobre un precio que ya se negocia al centavo.

El arancel dejó de ser una amenaza

Durante el primer semestre el arancel recíproco se discutió como un riesgo pendiente. Ya no lo es. Desde el 24 de julio de 2026 Estados Unidos aplica tasas de entre 10 % y 12,5 % a alrededor de sesenta economías, y el Perú quedó en la franja alta, con 12,5 %.[3][4] La justificación no es comercial sino regulatoria: Washington sostiene que el país «ha fallado en imponer y efectivamente aplicar una prohibición en la importación de bienes producidos con trabajo forzoso».[4] Cerca de dos mil partidas quedaron excluidas de la medida, pero alrededor del 55 % del valor exportado a ese mercado sí quedó alcanzado, y textiles y confecciones no figuran entre las exclusiones.[4]

El efecto ya aparece en la serie acumulada. A mayo de 2026 los envíos de textiles y prendas sumaban US$ 674 millones, 5.9 % menos que un año antes, y el gremio de confecciones proyecta cerrar 2026 con una caída de entre 10 % y 12 %.[3] Dicho de otro modo: la proyección asume que el segundo semestre será peor que el primero, no mejor.

La aritmética de la sustitución

Brasil +21 %, China +10 % y Chile +3 % son las notas positivas del trimestre.[1] Conviene pasarlas por una calculadora antes de convertirlas en estrategia. Brasil, segundo destino del sector, pesa alrededor del 7 % de los envíos.[5] Sobre US$ 389 millones eso equivale a unos US$ 27 millones, y crecer 21 % desde esa base aporta del orden de US$ 5 millones en el trimestre. Estados Unidos, en el mismo lapso, restó US$ 27 millones.[1]

EscenarioQué tendría que pasarLectura
Compensar la caída de EE. UU. solo con BrasilBrasil crecería más de 100 % en un trimestre, no 21 %Fuera de rango operativo
Compensarla con Brasil, China y Chile juntosCrecimientos de dos dígitos altos y sostenidos sobre bases pequeñasPosible en años, no en trimestres
Que EE. UU. se estabiliceAbsorber el arancel de 12,5 % en margen, precio o volumenTraslada el problema al estado de resultados
Bajar la concentración por debajo de 40 %Crecer fuera de EE. UU. sin perder ese mercadoObjetivo de plan, no de campaña

Escenarios construidos sobre las cifras de ADEX del primer trimestre de 2026; son aritmética, no pronóstico. [1][5]

Esa es la matemática de la concentración: cuando la mitad de la cartera se mueve, el resto no alcanza para amortiguar. Y funciona en ambos sentidos. Un rebote estadounidense en 2027 también taparía cualquier avance real en diversificación y devolvería al sector a la misma posición, esta vez con la sensación de que el problema se resolvió solo.

Qué implica para un exportador mediano

1. Tratar la cartera de destinos como un banco trata su cartera de créditos

Ningún analista de riesgo aceptaría una cartera con la mitad de la exposición en un solo deudor, por bueno que sea el deudor. En exportaciones esa concentración se acepta sin discusión porque el cliente estadounidense paga bien, ordena en volumen y lleva años comprando. La medida útil no es el monto vendido a cada destino, sino el porcentaje de capacidad instalada comprometido con cada uno. Si un solo cliente ocupa más del 30 % de las horas de taller, la empresa no tiene un cliente: tiene un socio del que depende.

2. Contar el tiempo real de una reconversión

Reorientar pedidos a otros mercados toma como mínimo dos meses, porque las órdenes se planifican por temporada y con meses de anticipación.[3] Ese plazo importa más que la intención: una decisión de diversificación tomada en octubre recién se ve en producción en diciembre y en facturación el trimestre siguiente. Quien empieza a buscar mercados cuando la caída ya está en el estado de resultados llega dos trimestres tarde.

3. Mover la canasta, no solo el mapa

Diversificar destino y diversificar producto son dos proyectos distintos y el segundo suele ser el que abre el primero. Entre las alternativas que los propios exportadores están evaluando figura ampliar la oferta de prendas de fibra sintética —el 56.6 % de los consumidores estadounidenses las usa—, además de ropa técnica y nichos especializados.[2] La fibra fina de alpaca y el algodón pima seguirán siendo el argumento de valor, pero por definición no son el argumento de volumen.

Cinco decisiones concretas para los próximos dos trimestres

  • Calcular la concentración real por cliente y por destino sobre capacidad instalada, no sobre facturación, y fijar un techo explícito por cliente para 2027.
  • Reconstruir el costeo de cada estilo que va a Estados Unidos incorporando el 12,5 % adicional, y separar los estilos que siguen siendo rentables de los que solo lo eran sin arancel.[3][4]
  • Verificar partida por partida si los códigos que se exportan están dentro de las cerca de dos mil exclusiones; es una revisión de horas que puede cambiar el margen de una línea completa.[4]
  • Abrir la prospección con el plazo correcto: si una reconversión toma dos meses en producción, la búsqueda comercial debe arrancar un trimestre antes de necesitarla.[3]
  • Medir el costo de la diversificación antes de decidirla: series más cortas, fichas técnicas nuevas, muestras y certificaciones distintas. Un destino nuevo que exige la mitad del lote mínimo puede ser peor negocio que el mercado que se está perdiendo.

El frente interno no compensa

La tentación natural cuando cae la exportación es girar al mercado local. El mercado local, sin embargo, está bajo la misma presión. En 2025 ingresaron al Perú cerca de US$ 1 000 millones en prendas de vestir importadas, el 55 % de ellas desde China, y entre enero y abril de 2026 la industria textil y de confecciones se contrajo 9.2 % frente al mismo período de 2025.[5] Acabado de productos textiles cayó 19.8 %, fabricación de prendas 17.7 % y artículos confeccionados 15.9 %.[5] No es un refugio: es el mismo problema con otra puerta de entrada.

Ese contexto también explica por qué el sector insiste en el argumento del empleo cuando negocia con el Estado. Por cada millón de dólares invertido, la industria textil genera alrededor de 400 puestos de trabajo, y los gremios piden reducir el umbral de de minimis de US$ 200 y aplicar un impuesto mínimo a las plataformas digitales.[5] Son medidas de política pública, con sus tiempos y su incertidumbre: sirven para el trabajo gremial, no para el presupuesto del año que viene.

La pregunta que deja el trimestre

Un trimestre no define una tendencia, pero sí revela una estructura. La estructura que muestra el primer trimestre de 2026 es la de un sector que exporta a 80 mercados y depende de uno.[1] La caída de 8 % es consecuencia de esa estructura, no su causa. Y la diferencia entre una empresa que sale de esta y una que no probablemente no esté en la decisión estratégica —casi todas ya la tomaron sobre el papel— sino en si puede responder con números, hoy, cuánto de su capacidad está comprometida con cada cliente, qué estilos siguen siendo rentables con el arancel puesto y cuánto tarda realmente en producir para un destino nuevo.

Esas tres respuestas no salen de un análisis de mercado: salen de tener la producción, el costeo y la cartera registrados en un mismo lugar y actualizados. Es trabajo de operación, no de estrategia, y es la parte que suele estar repartida entre planillas sueltas justo cuando hace falta decidir rápido.

Fuentes

[1] Agencia Andina — «Exportaciones de textil y confecciones sumaron US$ 389 millones entre enero y marzo 2026», 31 de mayo de 2026. Datos de ADEX. https://andina.pe/agencia/noticia-exportaciones-textil-y-confecciones-sumaron-389-millones-entre-enero-y-marzo-2026-1077414.aspx

[2] Gestión — «Envíos de textiles y prendas de vestir del Perú caen por dos razones, pero ya exportadores revisan alternativas», 31 de mayo de 2026. https://gestion.pe/economia/envios-de-textiles-y-prendas-de-vestir-del-peru-caen-por-dos-razones-pero-ya-exportadores-revisan-alternativas-noticia/

[3] Gestión — «Nuevos aranceles de Trump amenazan venta de textiles del Perú: así negocian los exportadores». https://gestion.pe/economia/nuevos-aranceles-de-donald-trump-amenazan-con-agudizar-caida-de-las-exportaciones-de-textiles-y-confecciones-peruanas-asi-negocian-las-empresas-exportadoras-noticia/

[4] Infobae Perú — «Estados Unidos impone arancel de 12,5% a exportaciones peruanas, excepto las de esta lista», 24 de julio de 2026. https://www.infobae.com/peru/2026/07/24/estados-unidos-pone-arancel-de-125-a-exportaciones-peruanas-excepto-las-de-esta-lista/

[5] Gestión — «Industria textil tiembla ante China y EE. UU.: lo que piden al Gobierno», 13 de julio de 2026. https://gestion.pe/economia/industria-textil-tiembla-ante-china-y-eeuu-lo-que-piden-al-gobierno-de-keiko-fujimori-noticia/

[6] Infomercado — «Exportaciones textiles peruanas cayeron un 8% por costes de producción y tensión global». https://infomercado.pe/exportaciones-textiles-peruanas-cayeron-un-8-por-costes-de-produccion-y-tension-global/

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